24 marzo 2024

EL MAESTRO DE AZÚCAR.-Mayte Uceda (4-24)


 Dos jóvenes unidas por el mismo destino, que emigran por amor y lealtad a la familia. Una isla exótica que oculta bajo su luz antiguos odios y venganzas.

Norte de España, 1895: dos mujeres abandonan la apacible villa de Colombres para viajar a la lejana isla de Cuba. Sus motivos no pueden ser más distintos.
Mar, la hija del medico del pueblo, emprende la travesía siguiendo a su padre, encargado de dirigir un consultorio en una plantación de azúcar llamada Dos Hermanos.
Paulina, viuda demasiado joven y de origen humilde, se ve obligada a embarcar para contraer matrimonio con el prestigioso maestro de azúcar de la hacienda, un hombre a quien no conoce.
La primera sueña con ser medico; la segunda se pregunta si será feliz con su inminente esposo.
Dos jóvenes unidas por el mismo destino, que emigran por amor y lealtad a la familia. Una isla exótica que oculta bajo su luz antiguos odios y venganzas. Todo ello a las puertas de la Guerra Necesaria, que dará a Cuba su independencia.

LA MORISCA.-Antonio Navarra Sevilla (3-24)

 


«La Morisca» nos presenta dos potentados rapaces que se disputan una adolescente mora, Zahra, hija de tintorero de arrebol. Uno es capitán de infantes, guaperas y gallo; y el otro, magistrado del Santo Oficio, altanero y volcánico. Espada contra birreta. ¿En su lucha por la territorialidad cuál de los dos machos se halla más armado? Está por ver. Pero que nadie piense que la niña, temerosa, plegará sus alas. Ni por asomo. Este relato es un viaje insólitamente documentado por un universo de disimulo —cármenes tapiados, talleres oscuros, caravanas por caminos solitarios…—, un ámbito de ocultación forzada para los vencidos. Afecta al nombre mismo de la joven, de puertas afuera Leonor. Suelen escribir los narradores lo que les gusta leer. Aquí se ha tomado una paleta llena de luces para pintar el soberbio fresco de la Granada de la segunda mitad del siglo XVI. Justamente al atardecer de aquel pueblo que llegó a altísimas cotas de refinamiento sensual. Es también una novela río en cuyo caudal se revuelven amores e insidias con híbridos de exotismos venidos del Oriente y palmitos renacentistas del Occidente. Fluyen sin fin alhóndigas, mesones, fuentes, golfos, arrieros, mercaderes de la seda, púlpitos, vidrieras, zambras, almaizares, leilas y tobillos de gacela. Para los que gozan de gusto depurado tal vez encuentren en esta fuente exquisitos manjares. Y para los censores desabridos, el escudo especular de Raymond Chandler: son «una pandilla de lanzadores de cuchillos de los que no cabe esperar el menor atisbo de caridad».