29 julio 2025

LOCH DOWN ABBEY.-Beth Cowan-Erskine (9-25)

 

Una muerte misteriosa. Un ama de llaves intrépida.

Escocia, 1930. La noble familia Inverkillen, residente en Loch Down Abbey, está preocupada porque la niñera ha fallecido a causa de una enfermedad poco común. Sus inquietudes aumentan cuando el señor Inverkillen muere en extrañas circunstancias. Oficialmente ha sido un accidente, pero la señora MacBain, el ama de llaves, no está tan convencida.Los habitantes de la casa, tanto los de arriba como los de abajo, son los únicos sospechosos. Con la familia del conde demasiado ocupada haciendo lo que solo puede describirse como no hacer nada, MacBain decide investigar un poco y, al hacerlo, descubre una serie de secretos, mentiras y traiciones que alterarán la dinámica de la casa para siempre.

Aristócratas y sirvientes... ¡Todo el mundo es sospechoso

05 julio 2025

NADA BUENO GERMINA.-César Pérez Gellida (8-25)

 

Sinopsis de NADA BUENO GERMINA

La gran aventura de dos personajes unidos por el deseo y condenados por su destino:
Bajo tierra seca nada bueno germina
César Pérez Gellida, más de 500.000 lectores

En los años convulsos de la España de principios del siglo xx, mientras el país se desangra entre el hambre, la violencia y la amenaza de una epidemia, Sebastián Costa y Antonia Monterroso huyen hacia delante, atravesando Jaén, Córdoba, Madrid y Valladolid con la promesa de un futuro al otro lado del Atlántico. Él, un veterano de guerra convertido en atracador; ella, una mujer forjada en la supervivencia y la ambición. Juntos forman una alianza marcada por la sed de riqueza, la desconfianza y un deseo tan intenso como peligroso.


Pero las deudas con el pasado nunca quedan saldadas. En su camino han dejado cadáveres, enemigos y un rastro de sangre que otros están decididos a seguir. Entre la persecución de quienes ansían verlos caer y las grietas que se abren entre ellos, la duda se cierne sobre su vida: ¿hasta dónde estarán dispuestos a llegar para ser libres? Porque en un mundo donde la violencia echa raíces y la redención es solo un espejismo, pronto descubrirán que bajo tierra seca nada bueno germina.


Con esta novela, César Pérez Gellida culmina su implacable exploración del deseo de poder, la lucha contra el destino y la crudeza de las decisiones, y construye un thriller vertiginoso en el que la lealtad es una moneda que se paga con sangre.

Año de publicación original: 2025

Antonia Monterroso no reaparece: resurge, como una sombra que se niega a morir. Donde terminó Bajo tierra seca, Premio Nadal 2024, empieza ahora una carrera sin retorno. Nada bueno germinaes eso: el eco sucio de lo que quedó sin cerrar, un thriller de huidas y persecuciones, donde cada parada es una emboscada, cada aliado un traidor en potencia y cada gesto de amor, otra forma de violencia.

Si César Pérez Gellida quería demostrarnos que la primera entrega no fue un golpe de suerte, aquí lo confirma con una narración que ya no mira al pasado, sino que te arrastra en su huida hacia delante como una bala perdida.

La Viuda en fuga

Antonia, 'la Viuda', y su amante cómplice, Sebastián Costa, han reunido, a base de atracos violentos, un botín manchado de ceniza y muerte. Atravesando Jaén, Córdoba, Madrid y Valladolid, su huida es un vals macabro: de cortijo en cortijo, de taberna en taberna, dejando atrás cadáveres que hablan más alto que cualquier confesión.

En Bajo tierra seca aprendimos que ella no es una villana al uso, sino un perro de presa que manipula con sonrisa de plomo. Aquí refrenda ese instinto depredador: su ambición no conoce fin y su magnetismo arrastra a cualquiera que busque su propia salvación.

Frente a este vendaval humano, el teniente Martín Gallardo y el sargento Darío Pacheco retoman la caza. Gallardo, exsoldado atormentado por sus demonios internos, y Pacheco, músculo y lealtad, son la antítesis perfecta de la pareja fugitiva: defienden una justicia tan estricta como manchada de barro.

Su viaje es un trajín de folios de orden de búsqueda y balas descargadas en la cuneta, pero también un pulso íntimo: cada paso les recuerda que en esa España de inicios de siglo XX los poderosos tiran de hilos invisibles, y los pobres sólo tienen el plomo para equilibrar la balanza.

Antonia, 'la Viuda', y su amante cómplice, Sebastián Costa, han reunido, a base de atracos violentos, un botín manchado de ceniza y muerte. Atravesando Jaén, Córdoba, Madrid y Valladolid, su huida es un vals macabro: de cortijo en cortijo, de taberna en taberna, dejando atrás cadáveres que hablan más alto que cualquier confesión.

En Bajo tierra seca aprendimos que ella no es una villana al uso, sino un perro de presa que manipula con sonrisa de plomo. Aquí refrenda ese instinto depredador: su ambición no conoce fin y su magnetismo arrastra a cualquiera que busque su propia salvación.

Frente a este vendaval humano, el teniente Martín Gallardo y el sargento Darío Pacheco retoman la caza. Gallardo, exsoldado atormentado por sus demonios internos, y Pacheco, músculo y lealtad, son la antítesis perfecta de la pareja fugitiva: defienden una justicia tan estricta como manchada de barro.

Su viaje es un trajín de folios de orden de búsqueda y balas descargadas en la cuneta, pero también un pulso íntimo: cada paso les recuerda que en esa España de inicios de siglo XX los poderosos tiran de hilos invisibles, y los pobres sólo tienen el plomo para equilibrar la balanza.

Ritmo de metralla

Gellida descompone la novela en capítulos cortos y secuenciales que brincan en el tiempo: un flashback aquí, un salto al presente allá, hasta que encajas las piezas como un rompecabezas de carreras frenéticas. Cada final de capítulo es un disparo: un cliffhanger que te sacude el pulso y te obliga a seguir, aunque el corazón te pida tregua.

La prosa es seca, directa, sin florituras innecesarias, pero salpicada de humor negro que rebaja la tensión justo cuando parece que el lector va a romperse. Y cuando menos te lo esperas, Gellida te clava un giro que convierte a tu personaje favorito en sospechoso —o en víctima— de un engaño mayor.

Más allá de la acción, la novela pinta una España asolada por la desigualdad: en ese paisaje, los silencios gritan. Jaén y Córdoba muestran sus olivares resecados por la guerra y la pobreza; Madrid, su bullicio traicionero donde la ley se compra al mejor postor; Valladolid, su calma aparente antes de que estalle la última traición. No hay romanticismo rural: aquí la tierra es un enemigo, y la miseria un viaje sin billete de vuelta.

Trampas y sobresaltos

Sin revelar spoilers, digamos que Pérez Gellida despliega su mejor juego de prestidigitación en el tramo final: alianzas que se fracturan, identidades que cambian de bando y una revelación que hace temblar la moral de los protagonistas —y la del lector—. Cada verdad destapada siembra dudas sobre todo lo anterior, enseñándonos que en este mundo la lealtad cotiza más alto que el dinero… hasta que merezca la pena traicionarla.

Porque Nada bueno germina no es un simple thriller: es un torbellino de caracteres extremos, donde la violencia se vive en primera persona y la tensión se siente en el aire como pólvora. Gellida sabe construir personajes tan contradictorios que laten con vida propia, y escenarios tan reales que puedes oler el sudor y la tierra. Las escenas de acción crujen en la mente; los diálogos —a veces ácidos, otras veces melancólicos— rasgan el velo del héroe y el villano hasta convertirlos en dos caras de la misma moneda.

Nada bueno germina consolida lo que Bajo tierra seca insinuó: que la novela negra puede sangrar verdad y que Gellida es uno de sus profetas. Si buscas un libro que te zarandee sin contemplaciones, que te haga retorcerte en cada página y te deje la mente dando vueltas mucho después de cerrar la cubierta, este es tu próximo vicio literario.

Antonia, 'la Viuda', y su amante cómplice, Sebastián Costa, han reunido, a base de atracos violentos, un botín manchado de ceniza y muerte. Atravesando Jaén, Córdoba, Madrid y Valladolid, su huida es un vals macabro: de cortijo en cortijo, de taberna en taberna, dejando atrás cadáveres que hablan más alto que cualquier confesión.

En Bajo tierra seca aprendimos que ella no es una villana al uso, sino un perro de presa que manipula con sonrisa de plomo. Aquí refrenda ese instinto depredador: su ambición no conoce fin y su magnetismo arrastra a cualquiera que busque su propia salvación.

Frente a este vendaval humano, el teniente Martín Gallardo y el sargento Darío Pacheco retoman la caza. Gallardo, exsoldado atormentado por sus demonios internos, y Pacheco, músculo y lealtad, son la antítesis perfecta de la pareja fugitiva: defienden una justicia tan estricta como manchada de barro.

Su viaje es un trajín de folios de orden de búsqueda y balas descargadas en la cuneta, pero también un pulso íntimo: cada paso les recuerda que en esa España de inicios de siglo XX los poderosos tiran de hilos invisibles, y los pobres sólo tienen el plomo para equilibrar la balanza.

Ritmo de metralla

Gellida descompone la novela en capítulos cortos y secuenciales que brincan en el tiempo: un flashback aquí, un salto al presente allá, hasta que encajas las piezas como un rompecabezas de carreras frenéticas. Cada final de capítulo es un disparo: un cliffhanger que te sacude el pulso y te obliga a seguir, aunque el corazón te pida tregua.


BAJO TIERRA SECA.-César Pérez Gellida (8-25)


 PREMIO NADAL 2024

Extremadura, principios del siglo xx. Antonia Monterroso, más conocida como la Viuda, es la propietaria de una de las mayores haciendas de la región; intenta mantenerla a flote en un momento en el que la hambruna que afecta las zonas rurales no parece terminar jamás. Pero un incendio destruye todo lo que con tanto empeño ha logrado construir y, tras él, ella desaparece sin dejar rastro.

El teniente Martín Gallardo se desplaza hasta el lugar junto con el sargento Pacheco para investigar lo sucedido. Cinco días atrás, la mujer interpuso una denuncia contra Jacinto Padilla, capataz de su finca y antiguo amante, a quien han detenido en la estación de Zafra con una bolsa llena de dinero y joyas. Él asegura que provocó el incendio por orden de Antonia y que la bolsa se la entregó ella porque iban a empezar una nueva vida lejos de allí. Durante el interrogatorio, Padilla confiesa una serie de hechos macabros que provocan un giro radical en una investigación que acabará tiñéndose de sangre. Gallardo, como todos los que viven por la zona, ha oído hablar de la enigmática Viuda, pero lo que todavía no sabe es que se enfrenta a un caso del que no saldrá indemne.

Bajo tierra seca es un thriller rural al más puro estilo Gellida sobre una mujer que marcó el destino de quienes se cruzaron con ella.


Año de publicación original: 2024

El Premio Nadal cumple 80 años. Lejos quedan nombres como Carmen LaforetMiguel DelibesCarmen Martín Gaite o Ana María Matute, escritores que marcaron a toda una sociedad. Pero la sociedad cambia, y con ella los lectores, que ven reflejadas sus demandas en los premios literarios. ¿Es esto negativo? En absoluto. Es el mercado, amigo.

Y si el mercado pide acción, sangre e investigaciones por resolver, el Nadal de este año tiene muchas papeletas para copar las listas de los más vendidos. Con un puñado de buenas novelas (Memento MoriAstillas en la piel Nos crecen los enanos, entra otras), el reconocimiento a César Pérez Gellida es también un éxito para la editorial Destino , que suma a su catálogo a todo un referente de la novela negra actual.

Junto a Dolores RedondoVíctor del ÁrbolAlicia Giménez Bartlett , María Oruña o Lorenzo Silva, podríamos decir que Destino ha conformado algo así como Los Vengadores de la novela negra española. Superhéroes del entretenimiento dispuestos a rescatarnos de cualquier bloqueo lector.

Misterio en la Extremadura de 1917

Gellida, también creador del festival literario Blacklladolid, nos lleva en esta ocasión a 1917, a una Extremadura pobre "donde unas pocas familias concentran la escasa riqueza que obtienen de la tierra y el caciquismo domina la miserable cotidianidad de quienes no tienen más remedio que trabajarla".

En este contexto se produce un incendio en una de las mayores haciendas de la región. La dueña ha desaparecido y el capataz de la finca, Jacinto Padilla, es detenido cuando intentaba huir con una bolsa llena de dinero y joyas. El teniente Martín Gallardo (un tipo que está constantemente cagándose en sí mismo, en su vida, en su alma, en su estampa...), junto al sargento Darío Pacheco, serán los encargados de investigar lo sucedido.

No es casualidad que Gellida presentara el manuscrito bajo el nombre de Keyser Soze, el personaje de 'Sospechosos habituales', ese hombre sobre el que gira toda la trama, que lo maneja todo desde las sombras y que resulta ser quien menos podías esperar. Aquí Keyser Soze tiene nombre de mujer: Antonia Monterroso, más conocida como la Viuda. Ella es la propietaria de la hacienda. Ella es la desaparecida.

La enigmática Antonia Monterroso encabeza un potente elenco de personajes cosidos a desgracias que se ven arrastrados por la necesidad. Por el hambre, la pobreza, el dinero, la venganza. Arrastrados por todas las caras de la oscuridad.

Un thriller rural redondo

Es complicado adelantar algo más de la trama, ya que Pérez Gellida hace y deshace en pocas páginas con la facilidad y la seguridad de quien posee varios ases en la manga, de quien domina por completo un truco de magia que lleva años perfeccionando y que acabará por explotar en la cara del público cuando menos se lo espere.

Los capítulos, como espejos reventados a martillazos, están fragmentados, salpicados de saltos temporales e historias entrelazadas que pueden llegar a aturdir, pero que el autor acaba uniendo hasta reconstruir un cristal perfectamente liso, sin rastro de grietas.

Bajo tierra seca es un thriller rural redondo. Una novela oscura, sucia y violenta con la que adentrarse en el 'Gellidismo', ese movimiento que suma ya más de 300.000 lectores.